Tiempo
Desde agosto de año
pasado no había subido un post en el Blog, ofrezco mis disculpas por eso. Puedo
darles miles de excusas válidas pero lo resumiré en una falta total de
disciplina con algo que me llena y me atrae. Este nuevo año (ya terminando el
primer trimestre) hice la resolución de hacer mínimo un post mensual. Con este
preámbulo los introduzco al tema que quiero abordar, el tiempo.
Hablar de esta
palabra no es fácil, su significado por demás es un poco complicado, el tiempo:
“es una magnitud física con la que medimos la duración o separación de
acontecimientos, sujetos a cambio, de los sistemas sujetos a observación; esto
es, el período que transcurre entre el estado del sistema cuando este
presentaba un estado X en el instante en el que X registra una variación
perceptible para el observador (o aparato de medida)”[1]
Explicación nada ordinaria y que puede aún complicarse más con las distintas
teorías que se han desarrollado a lo largo del tiempo.
En este post no
hablaremos sobre el tiempo desde un punto de vista científico, lo abordaremos
de una manera un poco más complicada, desde el punto de vista afectivo (si le
quieren poner un toque científico lean la Teoría de la Relatividad del Albert
Einstein). Cuando el cariño está involucrado con el tiempo este se distorsiona
mucho más; nosotros los venezolanos esta palabra ahora la utilizamos en frases
que antes nos eran ajenas, esta ahora es la medida de cuanto ha pasado desde
que le dimos ese último abrazo a ese hijo, hermano, primo, tío, es decir,
cualquier ser querido que ahora vive en otro país. Porque las separaciones no
son una mudanza dentro de Venezuela ahora son a otras partes del mundo como lo
hable en mi post ¿Quedarse o irse? En mi caso tengo 402 días que no tengo a mi
hermano cerca para compartir otro abrazo, esta es una de las tantas medidas de
tiempo que tengo con mis seres más queridos, pasando por familiares hasta
llegar a amigos ya convertidos en familia. Todo este tiempo que pasa sin verse es
lento, es como un reloj dañado a pesar de solo pasar meses desde ese último
abrazo parece que fuesen años dentro de nuestros corazones.
El tiempo pareciese
ser una medida abstracta que se vuelve rápido o lento dependiendo de la
situación que se nos presente, existen un sin fin de instrumentos que lo miden
de manera casi exacta, sin embargo, de manera casi imposible se mueve según su voluntad
entre nosotros haciéndonos pasar momentos de angustia al ver que los segundos
pasan lentamente o que simplemente las horas parezcan segundos. No importa lo
mucho que se estudie el tiempo, o las teorías que se desprendan de estos. Él es
como un niño caprichoso que hace lo que quiere, cuando quiere y como él quiere sin importarle nada a su alrededor solo
su humor o la dirección del viento decide si pasa o no.
Saúl Coello Mora
Nuestra última foto, justo antes de partir a un nuevo comienzo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario