jueves, 2 de junio de 2016

Pancha

Pancha

Este es la manera como muchos conocieron a mi abuela, un simple diminutivo de Francisca (su nombre completo es María Francisca Andrade de Mora) nombre que le dieron mis bisabuelos porque había nacido un cuatro de octubre; día de San Francisco y en esos años por lo general se le colocaba el nombre a los recién nacidos por el día del Santo en que nacían.

Nació en el estado Mérida en la población de Jají, criada con la mano dura característica de la época, rodeada de sus hermanos, estudió hasta la primaria, casada joven con mi Abuelo, madre de Olga, viuda joven y abuela total; es un súper resumen de su vida, sin embargo quiero contarles como fue ella durante los 27 años que Dios permitió tenerla a mi lado.

Comenzaré por el año 1979, año en el que nací, creo que fue la tercera o cuarta cara que vi, si hubiese sido por ella me trae al mundo, luego de eso si la memoria no me falla se mudó con nosotros, seguro era por un tiempito para ayudar a su hija, primeriza, etc; ese tiempito fue hasta el día en que Dios decidió que era su momento. Corrían los años y fui tomando consciencia de su presencia, por esa época mi mamá no trabajaba, sin embargo, al complicarse la situación del país por los 80 y algo se reincorporó a la fuerza laboral; y desde ese momento quedé a cargo de ella; se convirtió en la persona de referencia, mi amiga de juegos e incluso mi maestra como les comente en mi entrada "Leer". Así pasó el tiempo, nació mi hermano; se hizo cargo de este par que bastantes dolores de cabeza le dimos, pero esto no era nada en comparación de tener la dicha de vernos crecer.

Los años fueron avanzando y nosotros creciendo de la mano con ella, tuvo el tiempo suficiente para criar a dos seres que día a día trabajamos y hacemos honor a su memoria porque con mano dura y mucho amor de abuela nos llevó por la senda del éxito junto con nuestros Padres. Ella jamás ocupó su lugar, ni fue sustituta de ellos, simplemente fue abuela a tiempo completo, esto por las condiciones en las que vivíamos en esos tiempos; nuestro lugar de residencia era lo Valles del Tuy y nuestros Padres trabajaban en Caracas, por ese motivo ella estuvo allí, pero la última palabra siempre la tenían ellos.

Este año se cumplen 10 años de su partida, cosa que nos agarró fuera de base a todos en casa, recuerdo cada instante de esos días, ella no quería irse, luchó hasta el final, seguro que al llegar ante Dios le reclamó por eso; porque así era ella, recuerdo cada uno de esos momentos, fue duro verla pasar por eso, para mí era inmortal porque a pesar de todo siempre estaba con nosotros; desde ese día no está físicamente, sin embargo en nuestros corazones, en nuestra esencia, nuestra mente, sigue allí como todos los días, observando, porque "Solo muere quien es olvidado" Anónimo.

Sigues por ahí Pancha, estoy seguro que alguna vez te he visto entrar a tu cuarto, salir a despedirte, o verte asomada por la ventana viéndome salir al trabajo, para finalizar te vuelvo a dar las gracias por dejar tu vida en pausa para ayudarnos a vivir la nuestra.

Saúl Coello Mora

P.D: Este entrada me costó mucho escribirla, quise dejarla, sin embargo poco a poco fui dándole forma y aquí está. Y en mi necedad no me animé a escribir otra cosa hasta terminarla.


Pancha, ella siempre esquiva para las fotos, pero un día logré captarla